La ilusión literaria

“Miénteme. Dime que todos estos años me has estado esperando. Dímelo”, dice Johnny; y Vienna contesta: “Todos estos años te he estado esperando”. Eso es, encajar, ocupar un sitio, hacer que la vida valga la pena con el bálsamo de la mentira; un mundo basado en la pura verdad sería inhabitable, por eso necesitamos mentir y que nos mientan.

Si uno se atreve a dialogar con ese tipo que refleja el espejo, alguien que cambia tanto que nunca es el mismo, acabará, como Johnny, diciendo: Miénteme.

No es cuestión de echar mano de ventanas, puentes, navajas de afeitar, cuchillas o pistolas, siempre se podrá negociar un pacto, incluso pedirle que mienta, a sabiendas de que uno no se puede mentir a sí mismo.

Por eso la novela —doy por hecho que la lírica es sincera— tiene la potestad y el prestigio de meternos en conversaciones mentirosas, comúnmente aceptadas como verdaderas gracias al arte y buen hacer del autor, y así hablar sin tapujos de deseos, pasiones, mejoras y pérdidas.

Así que, en este momento, quizá convenga viajar por mundos interiores, mantener esa conversación íntima donde la mentira es tan verdadera y, desde luego, mucho menos aterradora que las portadas de los periódicos.

8 respuestas a “La ilusión literaria”

  1. Alfonso, has tocado en el «punto» fundamental de lo literario, escuetamente y con gran acierto. Me ha encantado. Así que estoy de acuerdo en «viajar por mundos interiores y mantener esa conversación íntima donde la mentira es tan verdadera y menos aterradora que los periódicos.»

    1. Hay un momento en que hablas de los personajes como si fueran tus amigos y te vinculas a su suerte, cuanto más si son tuyos, al menos en el instante que de los concibes, y luego son ellos los que te llevan de la mano. Por no hablar de acertadas y emotivas descripciones de donde te llegan aromas, un aire o una música. Qué real es todo en ese tiempo en que todo es posible gracias a esas voces que se vuelcan en el libro. Un abrazo, María Jesús

  2. Así es Alfonso, ahora, antes, y después, mejor «mantener esa conversación íntima…»
    Buen fin de semana. Un gran abrazo.

    1. Esa conversación es pan que alimenta y tabla de salvación. Un abrazo fuerte, Isabel.

  3. En tu novela, he visto que dialogas continuamente sobre lo literario. Son interesantes los puntos de vista que planteas. Es una meta novela, entre las muchas virtudes que encuentro. En este texto es certera la función que defines para la ficcionalidad. Al escritor le ocurre y al lector. Enhorabuena Alfonso por tu trayectoria. Un abrazo!

    1. Gracias, querida Isabel. Sí, suelo hacerlo. Para mí hay una referencia grande y universal: El Quijote. En cuanto a la metanovela, qué gran ejemplo el primer capítulo, la parte dedicada a los nombres, por no seguir con las continuas referencias ¿Qué decir del escrutinio? Y las continuas digresiones y novelas dentro de la novela: Cardenio, Dorotea, Marcela, ‘El curioso impertinente’… Uno trata de ser aplicado y aprender de los maestros, que para eso están, entre otra cosas. Por eso me gusta que los personajes sean lectores, escriban sobre sí mismos y los demás, y hablen de la ficción, de los personajes, de los escritos que encuentran. Me encanta, Isabel, que una lectora exigente y experta, además de de excelente poeta, encuentre virtudes en mis escritos. Un fuerte abrazo.

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