El padrastro

Hablo de mis paseos y hay varias razones para ello: andar por el campo te oxigena, ensancha los pulmones, endurece las piernas y, supongo, mantiene vivas las neuronas, o al menos las dificulta en su aletargarse y quedar impedidas quizá para los restos. El caso es que cuando andas o paseas, aunque sea por parajes donde no se ve ni un alma, en modo alguno te quedas solo, es cuando te asaltan las musas con pensamientos y palabras tan reales que hasta las ves. Pensad en ello y me diréis si os ocurre, porque a mí en ese momento se me presentan vestidas de fiesta con todo su cromatismo, musicalidad y ritmo, y encima se conectan, entienden, complementan, abrazan y bailan una danza pura y armoniosa, tanto que me hacen sentir como en otra vida. Eso debe de ser la poesía, y por eso los poetas no comparten con el común de los mortales el mismo espacio y el mismo tiempo, y por ello los clásicos, el primero Platón, desconfiaron de ellos porque nada bueno ni fiable podía salir de la mente y el corazón de un poseso, incluso no era aconsejable estar a expensas de que a un bardo se le ocurra cantar en una tablilla la cólera de Aquiles.

Vuelvo a casa con inmenso gozo, o sufrimiento, y, más tranquilo, me pongo ante el papel: me gusta el correr de la pluma. Y entonces, oh decepción, las palabras, antes tan claras, libres y luminosas, se convierten en signos desgarbados y sin gracia. Y es cuando pienso en la cualidad del poeta, en su forma de ordenar el mundo, su corazón y las palabras. Pero no me aflijo; a cambio acuden a mi mente historias con ganas de salir, de aspirar el aire, de tomar el fresco; como esta que voy a contar.

La idea me vino como consecuencia de haber participado en el eterno debate sobre el arte y la literatura, su función social, filosófica, psicológica, incluso política; o del placer de considerarlo en sí mismo. Se hablaba de un tema de actualidad, de una realidad sangrante, y de una novela cuyo marco era esa realidad. Como en todo relato que se precie, las claves ya se dirán, o irán saliendo solas.

“Por fin en casa. Gracias a Dios que ya estoy en casa, que ahora pulsaré este mando tan pequeño que se me esconde en la palma de la mano y sin embargo tiene el poder mágico, como si dijera ábrete sésamo y las puertas se abrieran: pulso un botoncillo raquítico y se abre la puerta del garaje. Aunque eso no me debiera asombrar; no sé a otros, pero no a mí que cada día utilizo un instrumental que complementa a unas manos, las mías, que son consideradas tan hábiles y certeras como para entrar en los recovecos más recónditos del cuerpo humano; también tienen en cuenta que tengo una mente fuerte y preparada para soportar grandes tensiones y tomar decisiones arriesgadas a muy corto plazo; cuestiones de vida o muerte, se suele decir. Pero hoy he tenido un mal día y estaba deseando llegar a casa.

Ha sido para mí un día muy duro, todos lo son; nunca sabes lo que va a venir, y por muy preparado que estés no puedes evitar la violencia del primer choque ¿Por qué hoy, por qué ha tenido que ocurrir precisamente hoy? El estruendo, el traqueteo de los cristales, la columna de humo, el olor… (continuará)

 

Imagen: Tres Esferas II (1946), Maurits Cornelis Escher. Tomada de Internet

 

 

 

 

 

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11 thoughts on “El padrastro

  1. Pues por aquí ando acompañándote en esos parajes o momentos en el que el silencio se adueña de la mente y las palabras resucitan textos. El cuadernito de notas o el teléfono se hacen imprescindible para anotar esas frases que después se las lleva el viento.
    La cualidad del poeta ¿Quién puede definirla? He leído mucho sobre ello y sobre lo que es la poesía, incluso yo me he atrevido a dar una nota sobre ello en esta partitura enorme de opinantes. Pero creo que es mejor libera de dogmas al poeta y la poesía.
    Respecto a lo que comentas de ese regreso a casa… ¡Cuánto lo entiendo!
    Muchas gracias, Alfonso.
    Buen día y un fuerte abrazo.

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    1. Me ocurre muy a menudo; hay que ver con qué facilidad lo veo. Se me presentan imágenes, pura literatura, no visiones sino palabras de las visiones, a veces imágenes, pero en ese momento las sé decir. Soy muy descuidado y, lo confieso, no llevo bloc de notas, y el teléfono, claro, se puede grabar la voz, porque estoy reñido con esos teclados tan enrevesados. No debería ser así,pero… Aun así, me derrota el momento de la escritura. Me voy a explicar: creo que sí, es más lo he hecho, que puedo escribir poesía, aunque siento que me falta dar ese soplo de emoción que el poema necesita para ser poema. Puede que sea demasiado exigente. A veces he escrito lo que he pensado y sentido pero veo la composición huérfana de ritmo, o demasiado retórica, y va a la papelera. Bien sé que las papeleras están repletas de proyectos de poemas, que si nos fijamos bien, la obra poética de toda una vida cabe en un libro de no más de trescientas páginas, o es posible que no necesite la poesía para expresarme, aunque bien sé que es la que mejor expresa a ese ser que todos llevamos dentro. Ya ves, un caos de explicación lleno de contradicciones.

      En cuanto a lo demás, ya sabes mi preocupación por la autonomía de los textos. Bien sé que la narrativa necesita un marco espacial y temporal por el que se filtran elementos ‘reales’, pero creo que la ‘realidad’ de la ficción no debe pretender convertirse -o ser un sucedáneo- en realidad histórica, bastante tiene ésta para que venga una caterva de diosecillos a recontarla, y no estoy muy seguro de que el arte la mejore a costa de convertirse en una cualidad humana funcional y utilitaria.

      Y para terminar, ‘El padrastro’, en principio, quiero que sea corto, aunque nunca se sabe, y alternará con el de Amelia y doña Rosa.

      Buenas tardes, Isabel. Y un fuerte abrazo.

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  2. Vaya, Alfonso, tienes la virtud de arrastrarme hasta tu escenario, es como si todo lo que cuentas lo estuviera viviendo a la vez que te leo… pasé hace tiempo por todo ello, por el campo, por la Playa, (y aún sigo por sus paseo como único placer andarín que se me permite), y hasta por ese cataclás … espectacular.
    Feliz miércoles

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    1. Algo parecido me pasa a mí con tus escritos. Pero este Google… algo hace que no sé bien qué es. Me hice seguidor de tu blog pero no recibo referencias ni correos de lo que publicas; pasaré de vez en cuando.

      Que tengas una buena tarde. Un abrazo.

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  3. Yo encantada con leerte, pero si ya pierdo el hilo con “Amelia y Doña Rosa” no sé que va a ser de mi si intercalas otro relato diferente, “El padrastro” que hoy has iniciado. ¿Por qué, es mi pregunta?
    Respecto lo que considero sobre poeta y poesía te dejo el enlace de una entrada, es un pequeño poema. Te dejo el enlace.
    https://apalabrandolosdias.wordpress.com/2015/04/28/poeta-me-dicen/
    Hay alguno más sobre los poetas vanidosos, concretamente con uno que le escuché decir cosas sobre la poesía y los poetas que no me gustaron nada.
    Tendría que repasar el blog…
    Un fuerte abrazo, ya me puede el día y la noche me está esperando.

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    1. El caso es que ni yo mismo lo sé. Este nuevo relato me asaltó al considerar el conflicto entre el mundo interior del personaje y el marco externo en el que se desarrolla su vida, y como el blog está ahí…

      Pero lo bueno que tiene esta interactividad es que uno -que a su vez lo es- conoce de primera mano la opinión del lector. Así que probaré a dominar estos impulsos y trataré de ordenar las cosas. Y te agradezco que me lo digas -gracias por tus buenos consejos-, porque ya había pensado en ello ¿Cómo se pueden sostener a la vez dos relatos por entregas en el mismo medio?

      Que tengas un buen día y muchas gracias, Isabel. Abrazos.

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    2. Bueno, bueno… pincho en el enlace y ¿Con qué me encuentro? Qué bien dicho está. Decía un amigo nuestro -de Mari Carmen y mío-, refiriéndose a Carlos Oroza, poeta hasta en el modo de andar aunque sin apenas obra escrita, que los poetas se entienden porque hablan el mismo lenguaje. Ahora que veo otra vez aquella entrada, aquel poema tan profundo y sencillo, recuerdo el verso de Antonio Machado: “converso con el hombre que siempre va conmigo”. Qué certera la imagen del desdoblamiento. Y sigo. Y leo también la conversación que mantienes con una buena amiga nuestra. Muy emocionante todo.

      Un abrazo fuerte.

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